Rosario Macareno


Cuando Dios va dormido en los brazos
de Madre de Rosarios perfumada,
muralla, por un Arco adornada,
pone fondo a Dios y su Regazo.

La tarde se derrama en ocaso.
Las cornetas, ya suenan afinadas.
La impronta macarena, derramada,
caerá por calle Parras a su paso.

Rosario Macareno de la tarde,
llenando el mes de octubre de sabor.
Dios busca unos brazos que lo guarden

y una Cara que al otoño dé calor.
Yo sueño un diciembre que resguarde
mi beso en la Madre del Creador.


Ya tocaba


Eran muchas mañanas de paradas
para dejar mis Salves ofrecidas
entre, las esmeraldas escondidas,
que dan profunda luz a Su Mirada.

Eran ya muchas gracias otorgadas;
muchas, las bendiciones recibidas.
Era mucha, la Gracia percibida
manando de Belleza contemplada.

Ya tocaba firmar mi devoción
jurando, bajo el perfil moreno,
que llena mis mañanas de pasión.

Ya tocaba, sentir de Gracia lleno
el latir de mi viejo corazón.
Ya tocaba, hacerse Macareno.


Casposos de candidatura


Hay algunos que en la jura,
mientras prometen el cargo,
van soñando, sin embargo,
en próxima candidatura.
Estos no tienen “jartura”
de vanidades baratas
y de lucir sus corbatas
por un casposo internet.
Id preparando el parné:
os sale el voto a cubata.


Casa


A una casa, solamente,
no se trata de llenarla
de cuadros y de adornarla
si luego no tiene gente.
Una casa es su ambiente.
Hay que llenarla de vida.
Da igual cómo esté vestida
si su corazón no late
y sólo es escaparate
mientras su alma se olvida.




Décimo aniversario


Coronación de azucenas
en un Altozano en flor
rodeada del fervor
de devotos por centenas.
Ciñó tus sienes morenas
el amor de un barrio entero;
el que quiso, que su fuero,
fuese el lugar escogido
para quedarse contigo
convertido en prisionero.


Nada de malo

Alrededor de tu encanto,
cartucho de “pescao” frito,
se desarrolla ese rito
en el que yo me atraganto.
Ante el olor de tu manto
de pringue en papel de estraza
va mi mano y se desplaza
entre adobos y croquetas
y esa pescada coqueta
con un choco por coraza.

Cofrademente bien puesto,
cual montaje de priostía,
te muestras con alegría
sobre tu cartucho abierto.
¡Qué bien encaja tu aspecto
con la Casa de Hermandad!
Llenas de afectividad
a la charla capillita
que, entre tinto y cervecita
dan cuentas de tu bondad.

Yo no creo que malo sea
compartir un “pescao” frito
y con un tinto fresquito
brindar con quien te rodea.
Pues ya pasó en Galilea
en una mesa “cuadrá”:
Como usted recordará,
Jesús con los pescadores
comieron, porque eran pobres,
“pescao” frito y “regañás”.


Quinto Domingo


La mañana luz me trae
y Atrio de puertas abiertas,
por donde asoma dispuesta
una Cara que me atrae.
Allí mi corazón se abstrae
de lo que a Ella rodea,
y cuando ya te recreas,
te das cuenta que le falta
plata y cera ante sus Plantas
y calle que la piropea.


Primer Domingo


A orillas de este río
que por Triana pasa
llenando de fragancias
este bello arrabal.
Con los últimos fríos
del domingo primero,
en cuaresmal estreno,
se cumple el ritual.

Buscando a un Nazareno
caminan los hermanos
para posar su mano
derecha en la Verdad,
y con gesto sereno
depositar un beso
mezclado con un rezo
en Reglas de Hermandad.

La lenta fila avanza
entre novel y anciano
y padres que a la mano
enseñan su Triana,
y entre todos se alcanza
el recuerdo de ausentes
para hacerlos presentes
en la hermosa mañana.

Es el primer domingo
del tiempo de Cuaresma
cuando una fiel promesa
salida a viva voz
convoca al compromiso
de una fe proclamada
con la que es renovada
la historia de La O.


Beso de Pascua


Ya llegan relajados nuestros pasos
para dejar los besos a tu lado;
cansados, tras el gozo disfrutado
de verte caminar entre tus rasos.

Tu puerta nos recibe con los lasos
de fiestas en ojales adornados;
nos despide, añorando lo pasado
y portando la flor de tu regazo.

La Pascua tiene olor a despedida.
Tus días, en su ocaso se adormecen.
Pesa el alma; igual pesan las piernas.

Cada vez, es más dura la partida
dejándote con besos que florecen
soñando con la luz de otra Cuaresma.


Nazareno de corazón


Quizás un corazón fuese culpable
llegándonos en vísperas de fiesta,
mientras que la Tertulia, queda presta,
esperando a un Mago venerable.

Un día para Albores, entrañable.
Tomate, bacalao: la propuesta.
La sonrisa de un niño: la gesta.
Secretos a un Rey, inconfesables.

Los mismos tertulianos, con agrado,
expresan por noviembre admiración:
Entregan Nazareno plateado

a quien en cofradías, pone pasión.
Esta vez, ha sido galardonado,
un Rey Mago, que trajo un corazón.


Blanca


Tu dolor es mi dolor.
Tu sonrisa, mi sonrisa.
Mi suelo, el que tú pisas
y tu aliento, mi calor.
Tu mirada es el amor.
Tu llanto, mi desconsuelo.
Tus ausencias, mis anhelos.
Tu existencia es la poesía
que va llenando mis días
de pedacitos de cielo.


Soneto de sueños


La clara luz del alba que un infante
veía cada Viernes de mañana
regando de frescores, la romana
Centuria que pasaba por delante,

marcaba de sonrisa su semblante
y asido a una reja de ventana
ya soñaba, muriéndose de ganas,
el ser de aquella Roma tan radiante.

La vida esa suerte le brindaba,
de noche entre plumas y nagüetas
cuando su descendencia ya esperaba.

Ahora es ella, quien busca las cornetas,
mientras otros soñamos madrugadas
de alba, y una reja con su nieta.


Noventa lustros


Noventa lustros llenando
de Dios la calle Castilla
donde sembró su semilla
y su fruto fue quedando.
Noventa lustros soñando
con carey que se quebranta
entre lirios que levantan
un Viernes, a un Nazareno,
de perfil bello y sereno
que va anudando gargantas.

Noventa lustros rezados
en Antífonas de Adviento
poniendo siempre el acento
en Nacimiento esperado.
Noventa lustros al lado
de su dolor y su gozo.
De su Nombre, como un pozo:
redondo y lleno de vida,
donde curar las heridas
y aliviarnos el sollozo.

Noventa lustros de orilla
y envites de agua de un río
que se rindió al desafío
de unir Triana y Sevilla.
Noventa lustros que brillan
en historia de esplendor.
Noventa lustros de amor
a una herencia recibida.
Noventa lustros de vida
de la Hermandad de La O.


Cerca de La Resolana


A la hora que su padre,
en pasacalle de plumas,
sueña "chicotás" de luna
a una Sentencia de arte,
nos trajo a Blanca su madre,
ocho de junio, al ocaso,
y ya vigila sus pasos
la que Esperanza reparte.